ESTACIÓN DE PENITENCIA SEMANA SANTA 2.004

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En la tarde del Martes Santo había una gran actividad en la Parroquia de San Basilio ultimando los detalles de los pasos procesionales de nuestros Titulares

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  Ahora que nuestros Sagrados Titulares descansan ya en su capilla es el momento de volver la vista atrás a lo que ha sido una brillante Estación de Penitencia por las calles de Córdoba.

   Este ha sido un año muy intenso y no sería justo ceñirnos tan solo a la salida del Miércoles Santo, ya que los importantes estrenos que nuestra Cofradía ha presentado han sido el fruto de muchos meses de visitas al taller de José Carlos Rubio para seguir la restauración y ampliación del paso de Ntro. Padre Jesús de la Pasión y de viajes a la localidad cordobesa de Lucena para seguir la realización de la primera fase de la candelería y la adquisión de los nuevos candelabros de cola. Entre medias se planteaba el problema de recaudar los fondos necesarios para sufragar el importante esfuerzo económico que se ha realizado con numerosas visitas a hermanos y entidades. Finalmente podemos felicitarnos todos porque se han podido cumplir todos estos proyectos y nuestros Titulares han lucido aún más sobre sus pasos procesionales.

  Como viene siendo habitual, la tarde del Martes Santo la Parroquia de Ntra. Sra. de la Paz era un hervideros de hermanos que se afanaban en dar los últimos retoques a los pasos de nuestra Hermandad. Desde primeras horas de la tarde ya se podían ver a Hermanos que se encargaban de preparar las flores que exornarían los pasos ayudados de los más pequeños que, entre juegos, colaboraban con entusiasmo en esta tarea. A medida que entraba la noche, los más pequeños dejaban paso a los mayores que comenzaban a poner las flores en los pasos y se montaba el guión de la Cofradía en el altar de la Parroquia. Estábamos ya en la madrugada del Miércoles Santo cuando todo quedaba dispuesto y preparado para la salida procesional de nuestro "día grande".

Instantes previos a la salida de Nuestro Padre Jesús de la Pasión

 

Discurrir de la hermandad por los alrededores de la Mezquita-Catedral de Córdoba

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La silueta de Nuestro Padre Jesús de la Pasión se recorta en el Arco de Caballerizas

(Foto Diario ABC de Córdoba)

 La mañana del Miércoles Santo lucía espléndida, el Sol brillaba e incluso hacía algo de calor cuando las puertas del templo se abrían a eso de las once de la mañana y mientras se ultimaban algunos detalles como los bocadillos de los costaleros el reparto de las fotos de recuerdo que se entregarían durante la Estación de Penitencia y se atendía a los medios de comunicación, los vecinos del barrio y muchos hermanos visitaban los paso ya dispuestos para la salida de la tarde.

  Puntualmente, a las 16' 30 se abrían las puertas de San Basilio y la Cruz de Guía de la Hermandad brillaba con el Sol de la tarde. Desde bastante antes la plaza de San Basilio se encontraba llena de personas. Había gran expectación por ver los estrenos que presentaba la Hermandad y pronto se vieron colmadas esas expectativas, cuando el paso de Ntro. Padre Jesús de la Pasión hacía su entrada en la plaza a los sones de la Marcha Real y, por supuesto, a continuación, como todos los años, sonaba la marcha "Saeta". Llamaron poderosamente la atención los cuatro arcángeles pasionistas que ocupan, desde este año, las esquinas del paso y que son fácilmente apreciables desde lejos por su tonalidad algo más clara que el resto del paso. Las nuevas dimensiones del paso también llamaban la atención y la mayor altura a la que ahora se situa Nuestro Padre Jesús de la Pasión le aporta mayor majestuosidad. Es evidente que la ampliación y enriquecimiento al que ha sometido José Carlos Rubio al paso de nuestro titular ha modificado algunas cosas, pero este sigue conservando su aspecto de siempre. Su perfil sigue siendo clásico y ha mejorado claramente en muchos aspectos lo que fue apreciado y reconocido por muchos cordobeses que, incluso, se acercaban a felicitar a las personas que se encontraban en esos momentos en las cercanías del paso.

  Pero no solamente el paso de Ntro. Padre Jesús de la Pasión presentaba estrenos. También el de su Bendita Madre presentaba importantes novedades que eran esperadas con expectación. Cuando poco antes de las 17' 00 horas María Santísima del Amor comparecía en la Plaza de San Basilio, muchas eran las miradas que se dirigían hacia los nuevos candelabros arbóreos que airosos completaban el paso de palio.  También estrena María Stma. del Amor la segunda fase del bordado de su manto de salida que con tanto cariño están realizando los miembros del taller de bordado de la Hermandad quitándose horas durante las tardes del invierno para continuar con su elaboración. Las doce nuevas piezas de la candelería relucían también en la tarde del Miércoles Santo uniendose a la jornada festiva de nuestra Hermandad.

  Poco más tarde la silueta eterna del Señor de la Pasión se volvía a recortar en el Arco de las Caballerizas. Las nuevas dimensiones del paso obligaban a un esfuerzo mayor a la cuadrilla de costaleros y a su capataz. Una "media altura" realizada por la cuadrilla de hermanos costaleros del paso de Jesús de la Pasión sacaba a este de las murallas de su barrio y lo encaminaba hacia el primer templo de nuestra ciudad: la Santa Iglesia Catedral.

  Minutos más tarde se volvería a repetir el milagro cuando el paso de Palio en el que camina María Stma. del Amor acompañada del discípulo amado cruzaba también el Arco de Caballerizas camino de la Mezquita-Catedral.

  Es importante hacer constar que este día grande de nuestra Hermandad se encontraba marcado por el cruel atentado que el día 11 de marzo había acabado en Madrid con la vida de más de 200 personas. Una barbarie así no tiene ningún tipo de justificación y todos hemos quedado marcados por la brutalidad de unos acontecimientos que deseamos no se vuelvan a repetir jamás. En recuerdo de las víctimas de ese atentado nuestra Hermandad presentaba un crespón negro en el estandarte de la misma junta a un lazo con los colores de la bandera nacional, fruto del acuerdo al que habíamos llegado  las Hermandades que procesionábamos en este Miércoles Santo.  

  La Hermandad se encaminaba así hacia la Santa Iglesia Catedral en un recorrido que proporciona imágenes de gran belleza, sobre todo en los alrededores y en el interior del primer templo cordobés en unas calles abarrotadas de público que se acercaba a ver a nuestros Sagrados Titulares.

  Llegó el momento de entrar en la Catedral cordobesa y de nuevo el aspecto que presentaba este año el patio de los Naranjos era realmente espectacular, abarrotado por cientos de cordobeses que cada año se acercan a ver nuestra Cofradía en el incomparable marco que proporciona.

 Nuestro Padre Jesús de la Pasión y María Stma. del Amor en algunos momentos de su recorrido

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    María Stma del Amor camina rodeada de fieles

(Foto diario ABC de Córdoba)

 

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Nuestro Padre Jesús de la Pasión en el interior de la Mezquita Catedral

Foto Diario Córdoba

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  Como viene siendo habitual desde que la Hermandad decidió volver a realizar la Estación de Penitencia en la Santa iglesia Catedral, una multitud de medios de información se encontraban "apostados" en la puerta de entrada en el templo para recoger las imágenes de la Cofradía en el mismo. La silueta más universal de Córdoba es la de los arcos de la Mezquita-Catedral. Por allí pasó nuestra Hermandad y entre las columnas que fueron en otra época musulmanas ofrendó incienso y cera a sus Titulares como testimonio de fe.  

  En el interior de la catedral D. Marcelino Priego Borrallo hizo la lectura de la palabra en un ambiente de recogimiento y seriedad solamente interrumpido por el brillar de los flashes de las cámaras que trataban de recoger la imagen de nuestros Sagrados Titulares en un marco excepcional.

  Tras estos momentos de recogimiento, de nuevo la Hermandad se ponía en la calle y comenzaba su recorrido hacia la Carrera Oficial. La Agrupación Musical Stmo. Cristo del Amor de Huelva, que este año cumplía su quinto año acompañando a Jesús de la Pasión y la Banda de Música "Tubamirum" de la localidad cordobesa de Cañete de las Torres en su segunda comparecencia junto a María Stma. del Amor ponían el acompañamiento musical al caminar de nuestras veneradas imágenes con el buen hacer que las caracteriza. Vendría después el discurrir de nuestra Cofradía por las calles Cardenal González y la calle Feria repleta del azahar de sus naranjos. Como es tradicional, al comenzar la calle Cardenal González los dos paso eran recibidas por las saetas que cada año se entonan desde "El Tablón". Previamente, aún en el patio de los Naranjos, el famoso cantaor flamenco "El Pele" había también utilizado esta forma de oración cantada para rezar a nuestros Titulares. Poco a poco nuestros Titulares fueron recorriendo el itinerario que les llevó al comienzo de la Carrera Oficial. Por vez primera, Nuestro Padre Jesús de la Pasión entraba en la Carrera Oficial a los sones de "Amor y Pasión", la impresionante marcha compuesta en su honor por la Agrupación Musical Stmo. Cristo del Amor de Huelva y que había sido estrenada en la Semana Santa del Año 2.002. Poco a poco Nuestro Padre Jesús de la Pasión fue avanzando llevado magistralmente por sus hijos costaleros hasta llegar al corazón de la Carrera Oficial que es la Plaza de las Tendillas.

  El transcurrir por este "Corazón" de la Carrera Oficial es siempre especial para esta cuadrilla de costaleros que cada año realizan el esfuerzo de cruzar toda la plaza en una sola "chicotá". Cinco marchas fueron enlazadas y al son de las mismas Ntro. Padre Jesús de la Pasión atravesó la plaza posando su dulce mirada en los cordobeses allí presente, abrazando con suavidad la cruz con la que camina hacia el Calvario y provocando en los presentes una llamarada de amor que inunda sus corazones. Así, como "flotando", fue Jesús de la Pasión abandonando la Carrera Oficial, mientras se encendían las luces de la plaza y  se encaminaba, de vuelta, hacia su barrio.

 Contraluz de Nuestro Padre Jesús de la Pasión ante la Mezquita-Catedral de Córdoba

(Foto Francisco R. Yepez)

 

  Tras Jesús de la Pasión llegó María Stma. del Amor. Junto a ella, San Juan trata de consolarla, pero no hay consuelo posible para la madre del Redentor. Ella sabe que Jesús camina para dar su vida por nosotros y sus hijos costaleros, que conocen su dolor tratan de llevarla con toda la dulzura que pueden. Treinta corazones intentan desde las trabajaderas hacer más liviano el pesar de María Stma. del Amor y la Plaza de las Tendillas contempla la escena con un respetuoso silencio.

   Así pasaba la Hermandad por las Tendillas. Por un momento, el barrio de San Basilio se había hecho el Centro de la Ciudad y el Centro de la Ciudad se había convertido en barrio de San Basilio. Ahora quedaba el discurrir de la Cofradía por ese dédalo de callejas que conforman el barrio de la Judería cordobesa, Patrimonio de la Humanidad.

   Había expectación entre la "Córdoba Cofrade" por ver el discurrir del paso de Ntro. Padre Jesús de la Pasión por las calles Deanes y Manriquez. Se había hablado y mucho sobre las nuevas dimensiones del paso e incluso había quien había llegado a afirmar que el paso no cabría por las mismas. Esto había hecho que estas calles se presentasen abarrotadas de personas expectantes y deseosas de ver estos momentos. Lentamente, el paso del Señor de la Pasión entraba en la Plaza de la Agrupación de Cofradías y en la calle Conde y Luque donde la Federación de Peñas cordobesa realizaba su tradicional ofrenda floral. El "embudo" que constituye el final de la calle Conde y Luque ponía a prueba la habilidad de capataces y costaleros que lo sorteaban magistralmente haciendo buenos todos los ensayos que se habían realizado en las frías noches de este invierno en esta zona. Tras superar esta estrechez el paso realizaba el giro que nos lleva a la calle Deanes donde nuevamente un gran trabajo de "filigrana costalera" iría haciendo posible el sortear los múltiples balcones, faroles, macetas y todo tipo de obstáculos que jalonan esta calle y la aledaña de Manriquez teniendo como testigo a la torre iluminada de nuestra catedral y a un enorme gentío que cada año acude a estas calles a contemplar el discurrir de nuestra Cofradía y que, este año, debido a las mayores dimensiones del paso iban siendo "barridas" de las aceras, teniendo que situarse delante del paso y creando un tapón delante del mismo que dificultaba aún más el caminar por estas calles.

  Pero aún no ha acabado todo, todavía tendría que pasar por estas calles el paso de palio de María Stma. del Amor. Los nuevos candelabros arbóreos obligaban también a un mayor esfuerzo de capataces y costaleros que magistralmente irían llevando a la Señora muy despacio por el marco que constituyen las blancas fachadas de estas calles y donde las gitanillas y claveles se acercan para tratar de consolar con su perfume el dolor de nuestra Bendita Madre.

  Cuando los dos pasos llegaban a la Plaza de los Santos Mártires era palpable la satisfacción por el trabajo bien realizado. Pero este pequeño respiro se acaba pronto, ya que el Arco de Caballerizas, esa frontera que separa al barrio del Alcázar Viejo del resto de Córdoba y que le enmarca como un pequeño pueblo en el interior de la ciudad, está ya muy cerca. El calor de los vecinos del barrio ya se percibe y esto hace que los costaleros realicen un último esfuerzo por hacer que nuestros Sagrados Titulares "caminen"  entre "Su gente" como todos esperamos.

   De nuevo la " media altura" permitía que Ntro. Padre Jesús de la Pasión atravesase el Arco de Caballerizas. Las marchas se sucedían y se entremezclaban con esas oraciones cantadas que son las saetas. Así el Señor de la Pasión iba caminando entre "su gente" por la calle Enmedio hasta llegar a la Plaza de San Basilio. Allí el paso se dirigió hacia el balcón de una hermana muy vinculada a nuestra hermandad y que ha trabajado mucho por ella y que este año, por estar enferma, no podía recibir en la calle a "Su Señor" y a "Su Virgen". Allí se encontraba Mariquilla Rojas, que un año más volvió a ofrecer sus Saetas al Señor. Durante varios minutos las saetas cruzaron la plaza de San Basilio rezando al Señor. Finalmente con las marchas "Alma de Dios" y "La Saeta" el paso de Nuestro Padre Jesús de la Pasión realizaba las maniobras de acercamiento hasta la puerta del templo. De nuevo la media altura, permitía salvar la puerta y los sones de la "Marcha Real" ponían punto y final al discurrir de Jesús de la Pasión por las calles de Córdoba.

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María Santísima del Amor de regreso a su barrio

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 Nuestro Padre Jesús de la Pasión en la Carrera Oficial

(Foto Francisco R. Yepez)

  Mientras, en el Arco de Caballerizas, el paso de  María Stma. del Amor sorteaba "a media altura" la entrada del barrio. Viendo próximo el final de su hijo, María del Amor avanzó desconsolada por la calle Enmedio. Las gentes del barrio tratarón de mitigar su pena mostrándole su cariño acompañándola en su discurrir por "su barrio". Al llegar a la plaza, también el paso de palio se encaminó al balcón de Paula, donde también le esperaban las saetas de Mariquilla Rojas. Las saetas volvieron a cruzar la noche mientras el paso de María Santísima del Amor se encaminaba hacia la puerta del templo. La "Marcha Real" volvía a sonar y nos anunciaba a todos los presentes, ya en la madrugada del Jueves Santo, que el Miércoles Santo de este año había llegado a su fin.

  Aún dentro del templo tendría lugar otro entrañable acto, José Delgado Santiago "El titi" para todos los que lo conocemos, cumplía este año, veinte bajo las trabajaderas del paso de Ntro. Padre Jesús de la Pasión, y la cuadrilla del paso quiso homenajearlo haciéndole entrega de un recuerdo consistente en un costal con el rostro del Señor a quien tanto venera. Fueron momentos entrañables que ponían el punto y final a un brillante Miércoles Santo. Todavía quedaría la recogida de los enseres tras la cual empezarían los recuerdos de esta Estación de Penitencia y comenzaríamos a preparar el próximo Miércoles Santo.

   

Francisco Gómez Sanmiguel

 

Ntro. Padre Jesús de la Pasión en los alrededores de la Mezquita-Catedral de Córdoba

Foto El Día de Córdoba

EL PASO ALIVIADO DE LA PASIÓN

8/4/2.004      Si no fuera porque el peso de la cruz es el mismo cada año se diría que este Miércoles Santo el Cristo de la Pasión ha caminado con un paso más aliviado, firme y sereno, fruto del esfuerzo de los 11 nuevos costaleros que lo portan desde sus entrañas. El enorme armazón de madera de abedul, realizado en 1955 en los talleres de Rafael Valverde Toscano, ha sido ampliado varias décadas después con la misma entrega y devoción por su bisnieto José Carlos Rubio Valverde que, respetando su fisonomía original, ha sabido darle la espectacularidad que se merece.

Sus nuevas dimensiones requirieron ayer la destreza de sus capataces Bonifacio Gómez Aivar y Félix Pelayo Orozco; éste ha cumplido 20 años ininterrumpidos dirigiendo el paso, toda una hazaña personal y de entrega a su hermandad. Las maderas nobles y los labrados del nuevo paso desafiaron los recovecos de la plaza de San Basilio y de la parroquia de Nuestra Señora de la Paz, ubicadas en este barrio cercano al Alcázar, al que apodaron el Viejo.

El calor arreciaba cuando, pasados unos minutos de las 16.30, en el barrio, engalanado con sus fachadas blancas y albero tan sólo rotas por el carmín de los geranios en flor de la taberna La Galga, daba sus primeros pasos el Cristo. Debía tener también calor esta imagen de túnica morada porque uno de sus faroles delanteros se abrió inesperadamente para abanicar el lento paso del señor.

"Cada año es más bonita", comentaba entre dientes una de las devotas del Cristo de la Pasión, que llevaba colgada de su cuello la medalla de la hermandad.

Caminando ensangrentado y con la tez tostada y el rostro roto de dolor por el peso de la cruz arbórea, estrenada el pasado año, el Cristo fue recibido con la emotiva saeta de un joven cordobés que rezaba así: "Las piedras del murallón del Viejo Alcázar son lirios/ recemos con devoción al que sale de San Basilio/ el Señor de la Pasión/ el de los grandes martirios".

Caminando entre una hilera de nazarenos con el cubre rostro morado y al compás de los sones de la Agrupación Musical del Santísimo Cristo del Amor de Huelva, Nuestro Padre Jesús de la Pasión iba custodiado también por ocho devotas vestidas de mantilla, así como por miembros del Cuerpo Superior de Policía, cuya sede se encuentra en la circunscripción parroquial.

Casi una hora más tarde, las puertas del templo volvían a abrirse para ceder el paso a María Santísima del Amor y San Juan Evangelista, dos tallas bajo palio anónimas del siglo XVII que se exhibían relucientes entre un delicado exorno de pequeñas rosas blancas.

Acompañada por la Banda de Música Tubamirum de Cañete de las Torres, el pálido y bello rostro de la Virgen seguía los pasos de su hijo por las murallas del Alcázar y la cuesta de Caballerizas Reales, que la recibieron con un manto de oloroso azahar.

La Virgen del Amor también estrenaba los candelabros de cola y parte de su nueva candelería de plata, ambos realizados en los talleres de orfebrería de Angulo de Lucena. Tras el manto burdeos y dorado caminaba, entre otros muchos fieles, Eugenia Gómez, una vecina de la Huerta de la Reina que lleva 30 años como hermana.

Crónica de María López para "El Día de Córdoba"