Por ANTONIO VARO
Una escueta nota de prensa emitida por la
Agrupación de Cofradías ha puesto punto final al asunto que más
acalorados comentarios ha suscitado entre los cofrades en los últimos
meses. En dicha nota, se daba por suspendido de forma definitiva el que
pretendía ser un Via Crucis magno que podría haberse celebrado el 10
de marzo, a cuatro semanas del Domingo de Ramos.
La Agrupación argumenta la suspensión
en "la imposibilidad de incluir en su itinerario el Patio de los
Naranjos, en obras para esa fecha", y considera que "ningún
otro lugar es apropiado para el rezo de las estaciones, razón por la
cual, de llevarse a cabo, el Via Crucis perdería el rigor devocional y
fervoroso que lo debe presidir".
En su declaración de intenciones al ser
reelegido presidente del organismo cofrade, Francisco Alcalde incluía
su deseo de celebrar este Via Crucis para conmemorar el 25 aniversario
del primer Via Crucis de las cofradías, que tuvo lugar en 1982 con la
presencia en la Catedral de la imagen del Cristo de San Alvaro. Se
trataba ahora de hacer un Via Crucis con la presencia de quince imágenes
de Cristo, llevadas en sus respectivos pasos procesionales, que presidirían
en el Patio de los Naranjos el rezo de las estaciones. Las escenas de
los pasos recorrerían plásticamente la Pasión, terminando con el
Resucitado.
Los problemas prácticos empezaron a
manifestarse pronto. A esas alturas de la Cuaresma, casi todas las
hermandades celebran o están a punto de celebrar sus cultos; a ello se
fueron sumando factores como la precipitación de organizar dos salidas
en menos de un mes, una más que previsible dificultad para llenar de
costaleros quince pasos al mismo tiempo (ni en Semana Santa se da esta
acumulación) y por supuesto el coste económico que conllevaría la
actividad.
Finalmente, con buen sentido, se ha
optado por la suspensión. El Patio de los Naranjos tal vez esté de
obras el 10 de marzo. Pero sin el cúmulo de problemas que se han
evidenciado no hubieran sido un obstáculo tan determinante