25/12/2006 Por José Prieto. Se les acusa de predicar el mensaje de Cristo más con el arte y la palabra que con el ejemplo y, a veces, no sin razón, de relegar la siempre necesaria obra social al último de los planos en sus propósitos para cada curso cofrade. Tal creencia, realidad en algunos casos, encuentra algunos de sus más sólidos argumentos de refutación conforme el Adviento consume sus días y se aproxima el Nacimiento de Jesús. El acérrimo afán de consumo que se apodera de la sociedad no hace mella en las cofradías, que sí se dejan llevar por ese otro espíritu de amor y fraternidad que también inunda por momentos al común de los mortales.
La Gracia de Dios, encarnada en el amor al prójimo, hay que buscarla todo el año en la hermandad del Esparraguero. Su loable acción caritativa también se amolda a la Navidad. Sin abandonar su compromiso con Perú, harán llegar a los reclusos de la penitenciaría de Córdoba unos regalos para alegrarles estas fiestas. Se los llevará el consiliario de la cofradía, a la sazón capellán de la cárcel. Además, días antes de que lleguen los Reyes, el grupo joven de la hermandad trinitaria emprenderá camino al Hogar Nazaret, una casa de acogida a la que llevarán sus regalos, en lo que sólo es un paso más en el largo camino que recorren el resto del año con su aportación a Proyecto Hombre o el comedor de transeúntes.
«Operación kilo»
La falta de una obra social que aúne a todas y cada una de las hermandades de Córdoba puede ser la carencia más significativa en este aspecto. Si, como afirma el hermano mayor de la Estrella, José Marín, es cierto que «cada una hace lo que puede», no lo es menos que juntas podrían conseguir levantar un gran proyecto que ayude a paliar alguno de los males que hostigan a aquellas personas a las que la sociedad no atiende. Ocupado en hacer las compras de última hora quizá haya quien no repare que dos casas más abajo de la suya alguien pasa la Nochebuena en la más absoluta soledad y con poco que echarse a la boca. Para remediarlo en lo posible, la Estrella alumbra las cenas de Navidad de aquellos que pasan necesidad con la «Operación kilo» que ayer organizaron por décimosegunda ocasión en la Huerta de la Reina. Nunca se queda atrás el barrio cuando su hermandad lo requiere. Y no lo hizo en la cabalgata que amenizaba la agrupación musical y la banda juvenil Nuestro Padre Jesús de la Redención. El resultado ha pesado este año 1.600 kilos. Los de alimentos que repartirán en conventos de la capital, Cáritas parroquial, la Casa de Nazaret y algunas familias necesitadas de su barrio. La Estrella comenzó su «Navidad solidaria» el 17 de diciembre con una recepción que, más allá de unir a sus hermanos y representantes de diversos estamentos de la sociedad cordobesa, sirvió para realizar un donativo a la Asociación de Padres de Niños Autistas.
Reyes de Esperanza
Ayer instalaron una barra (con pancetada incluida) y una tómbola benéficas en la calle Joaquín Sama Naharro, cuya recaudación irá destinada íntegramente a la obra social de la hermandad y al apadrinamiento de tres niños en Haití. También por la sonrisa de los niños, en este caso los del colegio de Educación Especial Virgen de la Esperanza, late todo el año, y especialmente en el alentador mes de diciembre, el corazón de la hermandad de los Gitanos. Si el día 18, festividad de la Expectación de Nuestra Señora, eran las inocentes voces de los alumnos del centro quienes obsequiaban a la Virgen morena, tan niña como ellos, con un «Feliz en tu día» a las puertas de San Andrés; el pasado jueves, de su parte, eran los Reyes Magos quienes se acercaban a la fiesta de Navidad que celebraron junto a sus padres y profesores en la calle Encarnación Agustina. Estuches de pintura, muñecas, balones... y cartuchos de chucherías cuyo coste sufraga la hermandad de María Santísima de la Esperanza. La recompensa al esfuerzo de estas y otras cofradías que suelen acordarse de los más necesitados no sólo habrá que buscarla en una cara sonriente de niño, anciano o indigente al que su aportación repercuta directa o indirectamente. Basta recordar las palabras que el evangelista Mateo pone en boca de Jesús: «En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis».
José Prieto - Diario ABC de Córdoba 24/12/2006







































































































































































































































































































































































































