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LA SEÑORA VUELVE A CASA
8/12/2008
El mal tiempo y la lluvia no impidieron que cientos de personas, fieles
y devotos, pasaran ayer por la iglesia de San Jacinto. La Señora regresó
de manera oficial ayer a casa tras permanecer varios meses retirada del
culto. La Virgen de los Dolores volvió a ocupar su lugar de excepción
regresando a su camarín del templo para recibir a la feligresía. Un
espacio que ha permanecido cubierto estos meses, hasta que ha vuelto su
luz principal.
El templo abrió sus puertas a primera hora de la mañana y no las cerró
hasta que el último visitante rozó las manos de la Virgen de los Dolores
con un beso simbólico. Y es que la Virgen de los Dolores presidió un
besamanos extraordinario a lo largo de toda la jornada, una ocasión en
la que se pudo apreciar de cerca el resultado de la restauración a la
que ha sido sometida desde el pasado 14 de julio, fecha en la que la
imagen dolorosa partió al taller de Regespa, en el que se ha consolidado
la talla.
Para la ocasión, la plaza de Capuchinos también se vio engalanada con
una serie de colgaduras con el escudo de la hermandad de la Virgen de
los Dolores, realizadas por la mayordomía de la cofradía. El carácter
extraordinario del besamanos, según explicaron desde la hermandad, se
debe a que Los Dolores lo celebra cada cinco años. En concreto, los años
que terminan en cero o en cinco. El próximo no secelebrará hasta 2010.
Hasta la iglesia de San Jacinto también acudieron numerosos servitas
-hermandad vinculada a la orden de los Siervos de María- de ciudades
como Carmona (Sevilla), Ceuta y Málaga, entre otras. El que tampoco
faltó al besamanos fue el poeta Pablo García Baena, un gran devoto de la
Virgen de los Dolores, quien permaneció durante bastante tiempo en el
interior del templo contemplando la restauración.
Aunque ayer fue sin duda un día grande. El pasado viernes el obispo,
Juan José Asenjo, presidió una eucaristía, en la que aseguró que los
trabajos de restauración de la imagen han servido para "devolver ala
Virgen la brillantez con que salió de las gubias del escultor Juan
Prieto en 1719".
Los trabajos de restauración, dirigidos por Rosa Cabello y que han
contado con la intervención de Enrique Ortega, han conseguido devolver a
la imagen su esplendor primitivo, tanto en el rostro como en las manos.
En concreto, se ha procedido a la limpieza de la policromía, con la
eliminación de los repintes que existían y la supresión de las manchas
de suciedad; todo ello, sin afectar a la pátina dejada por el tiempo.
Además, también se ha procedido a la eliminación de algunas grietas
existentes y a las huellas dejadas por los alfileres. Todo el tiempo que
se han prolongando los trabajos de restauración se ha aprovechado,
además, para confeccionar un pollero para evitar que el peso de los
mantos lo soporte la talla directamente.
Antes de llevar a cabo estos trabajos, los restauradores elaboraron un
informe que contó con el respaldo de la Vicaría de Economía, Fundaciones
y Patrimonio, y también con el beneplácito del cabildo general de
hermanos en la asamblea que se celebró a finales del año pasado.
Mientras la imagen ha estado retirada al culto, la hermandad servita
también ha querido aprovechar el tiempo para hacer alguna que otra
reforma. Así, en estos meses se ha pintado el camarín y se ha devuelto a
las yeserías del siglo XVIII la policromía original en tono azulado. La
iluminación del recinto también se ha modificado, al igual que la del
presbiterio, con un sistema de luz fría que amortigua el impacto que
sufría la talla cada vez que se encendía en su totalidad. Con esta nueva
iluminación se ha buscado resaltar los valores del camarín, subrayando
la importancia de la Virgen de los Dolores, así como ofrecer un aspecto
proporcionado del retablo que lo enmarca.
Fue en 1965 cuando el imaginero Juan Martínez Cerrillo hizo la última
intervención en la talla, justo en las fechas previas a la coronación
canónica. Desde aquel momento no se ha realizado ninguna intervención de
tanta importancia en esta obra.
Lourdes Chaparro - Diario
"El Día" de Córdoba 8/12/2008
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